22.4 C
Resistencia
martes, enero 31, 2023

Oxitocina, la hormona del amor que podría ayudar a reparar el corazón tras un infarto

Portada del Día

Noticias Relacionadas

La oxitocina es una molécula bastante pequeña, que consta de nueve aminoácidos y que se produce en el sistema nervioso central, exactamente en una zona llamada hipotálamo (donde se controla el estado de ánimo, la frecuencia cardíaca o la sensación de hambre).

Pero ahora, un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos) y publicado en la revista científica Frontiers in Cell and Development Biology, ha encontrado que la oxitocina tiene una función nunca antes conocida.

Este compuesto químico podría tener un gran potencial para ayudar a que el tejido cardíaco se regenere después de una enfermedad cardiovascular.

Todos sabemos que la oxitocina es fundamental durante el parto (mantiene las contracciones para la dilatación del cuello uterino) y la lactancia. También sabemos que se libera durante los orgasmos y sirve de sustento para las relaciones sentimentales. Incluso hay varias investigaciones que la sitúan como el germen de la fidelidad. De ahí que se la conozca como la hormona del amor.

Y por si todo esto fuera poco, ahora se ha descubierto otro beneficio de la oxitocina.

Muy importante, además, porque afectaría a una carencia importante: el hecho de que el corazón humano tiene una capacidad muy limitada para reparar los tejidos que se han dañado o han muerto durante, por ejemplo, un infarto.

Este descubrimiento podría jugar un papel fundamental para estimular la regeneración después de una patología cardíaca.

Peces cebra, protagonistas del estudio
La investigación de la Universidad Estatal de Michigan se ha realizado con peces cebra. Se trata de un pez de escasas dimensiones, originario de Asia, y que es conocido por su increíble capacidad para regenerar sus tejidos, tanto en el cerebro como en los huesos y el corazón.

 

Tres días después de una lesión cardíaca, los peces cebra empiezan a producir oxitocina hasta 20 veces más que antes de la enfermedad. La hormona llega al corazón, se conecta a los receptores y comienza el proceso de regeneración: de células del epicardio (que recubren el miocardio) a nuevos cardiomiocitos (las que forman el músculo cardíaco y generan las contracciones del corazón).

Abre la puerta a posibles nuevas terapias para la regeneración del corazón en los seres humanos
Con esta pista de los peces cebra y su capacidad para regenerar órganos, los autores procedieron a estudiar el comportamiento de la oxitocina en tejido humano in vitro.

Y la sorpresa de los investigadores es que cumple la misma función.

La oxitocina tiene un efecto más fuerte que otras moléculas que se han estudiado para reparar el tejido cardíaco.

Como explica el doctor Aitor Aguirre, profesor del Departamento de Ingeniería Biomédica:

“Aquí demostramos que la oxitocina es capaz de activar los mecanismos de reparación del corazón en cultivos celulares de pez cebra y humanos, lo que abre la puerta a posibles nuevas terapias para la regeneración del corazón en los seres humanos”.

Administración de oxitocina, ¿para qué se utiliza?
La oxitocina sintética es un fármaco de uso común que se utiliza para aumentar las contracciones durante el parto y para prevenir la hemorragia posparto.

Se administra por vía intravenosa y provoca un aumento del dolor e intensidad de las contracciones. Lo que obliga, cuasi irremediablemente, a utilizar anestesia epidural, que se inyecta alrededor de la médula espinal.

Los fármacos diseñados específicamente con una vida media más larga o una mayor potencia podrían ser útiles en este contexto. Pero también sería un buen tratamiento para los pacientes de enfermedades cardíacas.

“Su reutilización en personas con daños cardíacos no es nada descabellada. Incluso si la regeneración del corazón es solo parcial, los beneficios para los pacientes podrían ser enormes”. Y aunque los primeros resultados son muy prometedores, “todavía hay que estudiar la oxitocina en humanos (y no en tejido humano) después de una lesión”.

“La oxitocina tiene una vida corta en la circulación, lo que podría obstaculizar sus efectos en los seres humanos. De ahí que los fármacos diseñados específicamente con una vida media más larga o una mayor potencia podrían ser útiles en este contexto. Pero en general es necesario realizar ensayos preclínicos en animales y clínicos en humanos, para avanzar”.