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sábado, octubre 16, 2021

Los seis proyectos de vacunas contra el coronavirus que se desarrollan en nuestro país

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Más allá de comprar vacunas importadas, y de producir localmente dos de estas vacunas desarrolladas por centros de investigación y laboratorios del exterior -la Sputnik en Richmond y la de Oxford en Mabxience-, universidades y centros de investigación nacionales, junto a laboratorios de nuestro país, están llevando adelante seis proyectos de vacunas argentinas.

Se trata, en todos los casos, de “vacunas de segunda generación”, así llamadas porque servirán de refuerzo de las actualmente disponibles. Su desarrollo nace en alguna de las plataformas o tecnologías ya existentes para el diseño de vacunas, que a grandes rasgos, se pueden dividir en dos grupos: las basadas en proteínas (proteínas, fracciones de proteínas y virus completo muerto) y las basadas en ácidos nucleicos (vectores virales, y ARN, ácido ribonucleico, que es la tecnología más moderna y nunca antes se había usado en vacunas).

Entre las disponibles actualmente en Argentina, la Sinopharm (China) utiliza virus inactivados; Sinovac (China) proteínas virales; las Moderna (Estados Unidos) y Pfizer/BioNtech (Estados Unidos y Alemania) se basan en ARN. En tanto, Sputnik V (del Instituto Gammaleya, Rusia); y la británica AstraZenaca/Oxford usan vectores virales: humanos en el primer caso, y de chimpancé en el segundo. En tanto la CanSino (China) también usa vectores virales humanos, y es de una sola dosis.
Hecha esta aclaración, va un repaso por los principales proyectos locales de vacunas en marcha.

Arvac Cecilia Grierson: De San Martín para el mundo

Uno de los desarrollos de vacunas nacionales más avanzados es el de la Arvac Cecilia Grierson, de la Universidad Nacional de San Martín. Superados los ensayos preclínicos, un equipo liderado por la investigadora Juliana Cassataro -junto al laboratorio Cassará- trabajan actualmente en el desarrollo de un prototipo y en el diseño de los ensayos clínicos en personas voluntarias.

Esta vacuna local, que lleva el nombre de la primera médica argentina y fundadora de la Escuela de Enfermería, estará disponible para 2022 y servirá como refuerzo de las actuales, utilizando las variantes de mayor circulación en el país.

Su fórmula se basa en proteínas recombinantes, una tecnología que ya se aplica en las vacunas contra la Hepatitis B o el Virus de Papiloma Humano (VPH).

El desarrollo de la vacuna de la UNSAM

Este proyecto fue uno de los seleccionados por la Unidad Coronavirus creada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) que financia y acompaña iniciativas para enfrentar la pandemia.

Vacuna de Santa Fe, más económica y fácil de distribuir

Otra vacuna en fase preclínica que obtuvo financiamiento de la Agencia I+D+i, es la que están desarrollando investigadores del CONICET en la Universidad del Litoral, junto a Cellargen Biotech SRL y Biotecnofe SA. Al igual que la de la UNSAM, su fórmula se basa en proteínas recombinantes, que son más estables y menos dependientes de la cadena de frío. Esto las vuelve más económicas, fáciles de producir y de distribuir.

Este proyecto se basa en una plataforma tecnológica ya instalada en Santa Fe para investigar partículas similares a virus (VLPs, del inglés virus-like particle), “estas partículas imitan la conformación del virus y permiten vacunar a las personas o los animales con vacunas bioseguras, basadas en cultivos de células recombinantes”, comentó el investigador Claudio Prieto, a cargo del proyecto.

Cuando se habla de vacunas bioseguras, significa que en los procedimientos para su producción no se emplean virus, lo cual reduce los riesgos de infección. “Lo que hacemos es, mediante ingeniería genética, modificar el genoma de las células productoras de la vacuna, para que solamente expresen un gen codificante de una proteína clave del virus, que al ser utilizada como vacuna, es capaz de generar anticuerpos en animales o en humanos”, indicó el investigador.

La monodosis del Leloir

 

También es prometedor el proyecto de investigadores del Conicet en el Instituto Leloir, junto a la biotecnológica Vaxinz. Este equipo diseñó una fórmula monodosis, que generó inmunidad de 100% en pruebas preclínicas en ratones.

Además de anticuerpos, la vacuna del Leloir despertó inmunidad celular que, a diferencia de éstos, perdura por varios meses en el organismo, comentó el doctor Osvaldo Podhajcer, coordinador del proyecto, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la Fundación Instituto Leloir e investigador del Conicet.