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sábado, noviembre 26, 2022

Europa busca mercados para comprar litio y suplantar a Rusia

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Necesita aumentar masivamente sus importaciones, pero también de otros metales como cobalto, cobre, silicio o cinc.

El ataque de Rusia a Ucrania y la necesidad europea de no depender de materias primas importadas desde Rusia para hacer su transición energética lleva al bloque a buscar mercados alternativos. Argentina es el tercer mayor productor mundial de litio.

La Unión Europea tiene unas enormes necesidades de ciertos metales y de tierras raras para hacer la transición energética y no quiere depender de países con los que problemas políticos o de otra índole pudieran alterar o suspender el suministro. Necesita aumentar masivamente sus importaciones de litio, pero también de otros metales como cobalto, cobre, silicio o cinc.

El litio, el níquel y el cobalto son esenciales para las baterías de los autos eléctricos, las turbinas eólicas necesitan varios metales raros para sus imanes, y los paneles solares aluminio, cinc y silicio. La producción de hidrógeno verde, una de las esperanzas para la transición energética, necesita níquel. La lista sigue.

Un estudio de la Universidad Católica de Lovaina encargado por la patronal europea de empresas mineras e importadores de metales (Eurometaux) pone cifras a esas necesidades.

La pelea por el litio en Bolivia. Fotos: Meridith Kohut/The New York TimesLa pelea por el litio en Bolivia. Fotos: Meridith Kohut/The New York Times

Mucho más

Los 27 Estados miembro de la Unión Europea necesitarán en 2050 hasta 35 veces más litio que ahora. La importación deberá multiplicarse y Europa busca suministradores fiables. Los europeos también consumirán un 33% más de aluminio, un 35% más de cobre, un 45% más de silicio, un 100% más de níquel y hasta un 330% más de cobalto.

El uso de tierras raras (neodimio, praseodimio y disprosio) aumentará entre siete y 26 veces. Sin esos metales no se podrá hacer la transición energética y no se cumplirá el objetivo de neutralidad de carbono en 2050 que se impusieron los gobiernos europeos como medida para luchar contra la crisis climática.

 

La importación será clave para cubrir esa demanda. Europa tendrá en cuenta, para sustituir sobre todo a Rusia, tres criterios: no quiere depender de países que usen el suministro como arma para hacer chantaje en busca de concesiones políticas o económicas, no quiere importar desde países cuya minoría no sea lo más respetuosa posible con el medio ambiente y no quiere importar de países que pongan en peligro a las poblaciones cercanas a las minas.

Proveedores fiables y que sean respetuosos medioambiental y socialmente.

Más allá de la importación Europa repite estos meses el término “autonomía estratégica”. El bloque quiere ser autosuficiente en cualquier cosa que sea estratégica. Todo lo autosuficiente posible. A la importación habrá que sumar el reciclaje.

El futuro

El informe de la Universidad Católica de Lovaina asegura que esos metales son reciclables una y otra vez de forma prácticamente indefinida y que para 2050 la Unión Europea debería ser capaz de reciclar como mínimo el 40% de lo que necesite para su producción de energías verdes.

 

También indica que actualmente ya se recicla entre el 40% y el 55% de algunos metales como el aluminio, el cobre y el cinc. Y que debe empezar a aumentar el reciclaje de otros, como el litio hasta el punto de que en 2050 el 77% del litio utilizado en Europa sea reciclado. Igual con las tierras raras por su capacidad de ser recicladas.

El estudio de la prestigiosa universidad belga apunta a un período problemático, desde ahora hasta dentro de unas dos décadas. No habrá suficientes metales para reciclar por lo que la dependencia exterior seguirá siendo alta y a la vez habrá que buscar proveedores que cumplan los requisitos de fiabilidad y respeto medioambiental y social.

El informe señala un peligro: es posible que a partir de 2030 Europa necesite más metales de los que es capaz de importar o reciclar: litio, cobalto, níquel, cobre y tierras raras. Si no consigue todo lo que necesita la transición energética estaría en peligro porque no podría desarrollar todas las fuentes de generación energética renovable que necesita.

La última solución sería la minería en Europa. Habría que excavar nuevas minas e instalar plantas de refinado. El estudio asegura que el potencial del subsuelo europeo es limitado por lo que sería sólo una pequeña parte de la solución.