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sábado, diciembre 3, 2022

El cohete lunar SLS de la NASA en la rampa de lanzamiento

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Casi medio siglo después de que el Saturno V SA-512 de la misión Apolo 17 fuese conducido a la rampa de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, la NASA ha vuelto a trasladar otro cohete lunar diseñado para misiones tripuladas. Por fin hemos sido testigos de algo que muchos pensaban que nunca se haría realidad. Pero aquí lo tenemos: después de años y años de retrasos y sobrecostes, el cohete SLS Block 1 con la nave Orión para la misión Artemisa I ha abandonado el enorme edificio de ensamblaje VAB rumbo a la rampa 39B para las pruebas de carga de combustible en la rampa (en realidad, la única misión lunar Apolo que usó la rampa 39B fue el Apolo 10 en 1969, ya que el resto usaron la vecina 39A, pero eso no resta un ápice de simbolismo a este traslado). A pesar de que el lanzamiento de la misión no tripulada Artemisa I no está previsto hasta el próximo junio, como muy pronto, el hecho de ver un cohete SLS completo con una nave Orión operativa en su parte superior supone todo un hito para este programa, vilipendiado hasta la saciedad por sus estratosféricas demoras y presupuestos desorbitados.

El primer SLS en la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy (NASA).
El 17 de marzo de 2022 las puertas de la High Bay 3 (HB3) del edificio VAB (Vehicle Assembly Building) se abrieron para dejar libre el paso al primer cohete SLS de la NASA. A las 21:47 UTC, casi una hora más tarde de lo previsto, el enorme cohete, dispuesto sobre la plataforma ML (Mobile Launcher) —que incluye la torre de lanzamiento, como en los viejos tiempos del Apolo— comenzó a desplazarse gracias al vehículo oruga Crawler Transporter 2 (CL-2), otro elemento de la época del Apolo. Lentamente, el SLS se desplazó hasta la rampa 39B, un viaje de apenas 6,8 kilómetros, pero que el gigante tardó más de siete horas (!) en completar. Efectivamente, el SLS llegó a la rampa a las 05:30 UTC del 18 de marzo y la colocación de la plataforma se completó a las 08:30 UTC, casi once horas después de salir del VAB (el CL-2 se mueve ahora a 1,6 km/h, mientras que en la época del Apolo no superaba los 1,3 km/h). El ensamblado del primer SLS comenzó el 21 de noviembre de 2020, cuando se colocaron los primeros segmentos de los aceleradores de combustible sólido en la plataforma. Tras integrar la etapa central con los motores RS-25, la segunda etapa ICPS y la nave Orión, el conjunto estuvo completo el 21 de octubre de 2021, o sea, casi un año después del comienzo de la integración.

 

El SLS sale del VAB (NASA).

El SLS de Artemisa I dentro del VAB una vez retiradas las plataformas (NASA).
Con 98,3 metros de alto y una capacidad mínima en órbita baja de 70 toneladas, el SLS Block 1 es, con diferencia, el lanzador más potente del mundo en servicio con un diseño finalizado. En la misión Artemisa I, este lanzador enviará a la primera cápsula Orión completa —dotada de un módulo de servicio europeo— en un vuelo alrededor de la Luna. En la misión Artemisa II viajarán cuatro astronautas alrededor de nuestro satélite, mientras que en la Artemisa III tendrá lugar el primer alunizaje del programa, cortesía del módulo lunar de SpaceX, el HLS (Human Landing System) o ‘Moonship’. Más adelante, las misiones Artemisa incluirán la estación lunar internacional Gateway como base de operaciones. En las próximas semanas se realizarán todo tipo de pruebas de integración del lanzador con la torre y los sistemas de tierra, pruebas que culminarán con un ‘ensayo húmedo’ (wet rehearsal) el próximo 3 de abril, es decir, una prueba en la que se efectuará la carga de propelentes de la nave Orión y el enorme SLS, simulando todos los pasos del lanzamiento real, a excepción de los diez últimos segundos (que es donde comienza la secuencia de ignición y despegue).

Estimación del coste de lanzamiento de las primeras cuatro misiones Artemisa: 4100 millones de dólares cada una. Sí, la torre ha costado más de 500 millones de dólares (NASA OIG).

Última iteración del módulo HLS de SpaceX (NASA).
Desde la retirada del transbordador espacial en 2011, las rampas 39A y 39B del Centro Espacial Kennedy han sufrido diferentes destinos. La 39A fue modificada por SpaceX para lanzar cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, mientras que la 39B siguió a cargo de la NASA para ser empleada con el cohete SLS, ahora integrado en el programa Artemisa. Como resultado de las modificaciones, se retiró la torre de lanzamiento fija del transbordador, así como la estructura de servicio móvil anexa. Ahora la rampa luce diáfana, casi como en tiempos del Apolo, con la excepción de cuatro grandes torres con pararrayos y un nuevo depósito de agua elevado para supresión de ondas de choque durante el despegue. Aunque al programa Artemisa le queda mucho por delante, este traslado a la rampa nos recuerda que el SLS es un vehículo real y con un diseño completo y finalizado. El duelo particular entre el SLS y el sistema Starship de SpaceX ha dejado de ser tan importante desde que ambos proyectos están integrados en el programa Artemisa de forma complementaria… por el momento. Eso sí, si finalmente el SLS vuela en junio, se adelantará al Starship. No obstante, poner un ser humano en el polo sur de la Luna le saldrá a la NASA la friolera de 93 000 millones de dólares, con un coste de lanzamiento de 4100 millones por misión. ¿Estará el país esté dispuesto a asumir este gasto? No está nada claro. En todo caso, lo relevante es que Estados Unidos es el único país que tiene dos lanzadores superpesados a punto de realizar su primera misión.