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viernes, diciembre 3, 2021

EEUU incluyó en la “lista negra” al fabricante israelí del polémico programa Pegasus

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El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles que una empresa israelí que desarrolló un programa que permitió espiar a personalidades de todo el mundo fue añadida a su lista de compañías prohibidas, por ser una amenaza para la seguridad nacional.

La compañía, NSO Group, fabricante del programa Pegasus, dijo estar “consternada” por la decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos se sumarla a su lista de empresas prohibidas.

En julio pasado, investigaciones publicadas por un consorcio de 17 medios de comunicación internacionales revelaron que Pegasus había permitido espiar los números de periodistas, políticos, activistas o líderes empresariales de varios países.

Los teléfonos infectados con Pegasus se convierten básicamente en aparatos de espionaje de bolsillo. Permiten al usuario leer los mensajes del afectado, mirar sus fotos, conocer su localización e incluso encender la cámara sin que lo sepa.

“Estas herramientas han permitido a gobiernos extranjeros aplicar represión transnacional, que es la práctica de gobiernos autoritarios para seguir a disidentes, periodistas y activistas fuera de sus fronteras para silenciar la disidencia”, dijo el Departamento de Comercio al anunciar su decisión.

NSO Group dijo que trabajará para que la decisión se revierta.

“NSO Group está consternado por la decisión” de Estados Unidos, dijo un vocero de la compañía, con sede en las afueras de Tel Aviv, a la agencia de noticias AFP.

La empresa “trabajará para garantizar que esta decisión se modifique”, agregó el portavoz de la compañía, que asegura tener una “carta ética rigurosa basada en los valores estadounidenses”.

El Departamento de Comercio también incluyó en la lista a la compañía israelí Candiru, al Computer Security Initiative Consultancy PTE (Coseinc) de Singapur y a la firma rusa Positive Technologies.

La adición de estas compañías implica que las exportaciones que pudieran recibir de organizaciones estadounidenses se ven restringidas.

Y, por ejemplo, es ahora mucho más difícil para partes estadounidenses venderles información o tecnología.