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jueves, octubre 21, 2021

Abusos sexuales y pederastia, las denuncias que sacuden al chavismo en Venezuela

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Es contra el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, una de las “joyas” de la música latinoamericana y que el chavismo ha usado como vidriera hacia el exterior. Los testimonios de las víctimas.

Lisa fue violada a los 15 años por su profesor de música. “Lo hizo una noche en la que mis padres no estaban en casa —solía viajar por temporadas a Barquisimeto (capital del estado Lara, centro de Venezuela) para retomar la cátedra. Yo tenía miedo, fue incómodo y doloroso, no solo porque había perdido mi virginidad, sino porque mi cuerpo no estaba preparado”.

Lisa es un seudónimo que utiliza su autora para describir en su blog de WordPress de 13 páginas bajo la categoría de “VozEnAlto” en twitter el acoso y abuso sexual sistemático del que fue víctima por parte de su instructor musical por espacio de seis años desde que ingresó a los 10 años al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles.

También conocido como “El Sistema” es un programa de educación musical masivo en Venezuela fundado por José Antonio Abreu en 1975 (ya fallecido), que el régimen chavista ha utilizado como su bandera de acción social y cultural para hacer propaganda y ganar popularidad internacional.

Entre 200.000 y 300.000 alumnos han pasado por sus aulas en sus 46 años de fundación que ha proyectado a los jóvenes músicos venezolanos en los mejores escenarios del mundo. Siendo tan maravilloso e ideal en su concepción el programa ha inspirado a 60 países a aplicar el modelo musical venezolano.

Las que han dado la cara son las mujeres, las primeras afectadas, que se han atrevido a denunciar sus casos. Foto: Shutterstock

Las que han dado la cara son las mujeres, las primeras afectadas, que se han atrevido a denunciar sus casos. Foto: Shutterstock

El movimiento de “Me too” (denuncias de los abusos sexuales) comenzó tardíamente en el país con el eslogan “Yo te creo Venezuela”, un año después de la pandemia del coronavirus con las denuncias sobre bandas musicales de rock y se extendió hasta el conjunto de orquestas sinfónicas. Y las que han dado la cara son las mujeres, las primeras afectadas, que se han atrevido a denunciar sus casos.

Una de las primeras en alzar la voz fue Angie Cantero a través de su cuenta en Facebook. El 29 de abril escribió: “A propósito de la cantidad de casos de acoso y abuso sexual en Venezuela que han salido a la luz recientemente, creo que es muy importante decir que el Sistema de Orquestas y Coros estuvo/está plagado de pedófilos, pederastas y una cantidad incalculable de personas que cometieron el delito de estupro”.

Angie Cantero señala que “bajo esa fachada de maestros, de músicos de trayectoria intachable, se encuentra un montón de seres asquerosos que les encanta embaucar niñas y adolescentes, aprovechándose de su posición de poder y su renombre dentro del Sistema”.

Siendo integrante juvenil del Sistema, afirma que en su caso “desde que tengo 13 años empezaron a aparecer estos repugnantes en mis mensajes de Facebook, Instagram y demás redes sociales. Gracias a Dios y a las advertencias continuas que recibí de parte de mis padres sobre este tipo de gente, no caí en las garras de estos seres, a la mayoría los ignoraba y con otros sólo llegué a establecer algunas conversaciones”.

Y añade: “Tristemente no fue el caso de muchas de mis amigas, quiénes también eran menores de edad en ese momento, y terminaban involucradas en relaciones (que incluían sexo, por supuesto) con estos tipejos que eran mucho mayores que ellas (a veces tenían el doble de su edad o más), y que tenían novia desde hace años o incluso estaban casados. Obviamente, ellos se aprovechaban de la diferencia de edad y de la inexperiencia de ellas para manipularlas a su antojo, aunque ellas en ese momento no lo percibieran de esa manera”.

El Sistema

Detrás de su fachada institucional, El Sistema esconde en su interior toda una trama de dolor, sufrimiento y represión que ha afectado a los alumnos por los abusos psicológicos, morales, económicos y sexuales a los que son sometidos por sus maestros y directores responsables de dirigir las orquestas en complicidad con el régimen chavista, afirma a Clarín, Geoff Baker.

El investigador Geoff Baker publicó el libro titulado ‘El Sistema: Orquestrating Venezuela’s Youth’ (OUP 2014) donde cuenta los pormenores del tejido musical institucional, el apoyo financiero del Estado y las relaciones entre los estudiantes y el profesorado y su estructura vertical y piramidal.

El abuso sexual es solo una faceta de una institución abusiva en muchos aspectos como el abuso de poder que es vertical porque en la cúpula se concentra el poder. “Los jefes de cátedra y los directores tienen mucho poder y recursos, no tanto ahora por la crisis de la pandemia. Era un sistema muy desigual y discriminatorio. Por ejemplo, la Orquesta Simón Bolívar tenía todos los recursos mientras que los núcleos o aulas del interior no tenían nada y les faltaba de todo”.

Geoff Baker estuvo tres años en Venezuela, de 2010 a 2013, investigando al Sistema en todas sus dimensiones. “Estaba maravillado con el programa me parecía positivo. En mis entrevistas fueron apareciendo los casos de acoso y abuso sexual que el conjunto de los niños y maestros consideraban como normal”.

Detrás de su fachada institucional, El Sistema esconde en su interior toda una trama de dolor, sufrimiento y represión. Foto: Shutterstock

Detrás de su fachada institucional, El Sistema esconde en su interior toda una trama de dolor, sufrimiento y represión. Foto: Shutterstock

Los alumnos de las orquestas siempre sentían miedo porque eran extorsionados y presionados. “No querían denunciar o quejarse porque era una traición a sus maestros, que los amenazaban con perder posiciones en la orquesta si no se plegaban a sus deseos. Por ejemplo, si habían 25 concursantes solo para dos cupos del oboe entonces el profesor era el que decidía y ahí empezaba el chantaje y el cortejo, ‘que tal si salimos esta noche?”, añade el investigador inglés.

Cuando fue publicado su polémico libro, la directiva del Sistema emitió un comunicado alegando que todo lo que denunciaba Geoff Baker era falso. Siete años después su directiva chavista sigue elogiando el sistema de orquestas como el mejor programa social de juventud en lugar de corregir los males que pudiera tener.

Cuando Lisa, -ahora tiene 22 años-, publica su testimonio en abril en su blog destapó un escándalo que era un “secreto a voces”. Fue seguida por Angie Cantero que llegó a tener hasta 1.500 seguidores solidarios y testimonios de antiguos compañeros suyos de la orquesta.

Churdy Toledo escribe su comentario en el Facebook de Angie: “Las irregularidades en ‘El Sistema’ son de larga data, en lo personal me ha tocado verlo de cerca y de forma explícita, no importa cuánto quieran ocultarlo, ese tipo de fallas nunca se corrigieron y con el pasar del tiempo se exacerbó hasta el punto que pasó de ser un secreto a voces a lo común y normal, si a eso le suman la situación actual de Venezuela el resultado es triste y casi catastrófico al punto que es el cáncer de esa institución. Para cerrar solo puedo decir que admitir la falla sería el principio de la solución”.

Los maestros decían a los alumnos que debían sentir la música con la misma pasión y placer que el sexo. Foto Shutterstock

Los maestros decían a los alumnos que debían sentir la música con la misma pasión y placer que el sexo. Foto Shutterstock

Otro comentario en la pagina de Angie es la de Victoria López Ninoff. “También suelen decir cosas como: para tocar bien música con “onda” yo te voy a enseñar (obviamente relacionando el sexo a la performance musical) manipulación pura, el sexo no tiene nada que ver con como uno interpreta un instrumento, no se dejen engañar”.

Otra forma de manipular el sexo con la música es que los maestros decían a los alumnos que debían sentir la música con la misma pasión y placer que el sexo. “Esto confundía a los niños y adolescentes, pero además se les castigaba si no cedían en las exigencias del maestro”.

Las represalias

Una ex integrante del Sistema que pidió a Clarín el anonimato bajo un seudónimo denominado Martha, “a los jóvenes que no querían relaciones sexuales con sus profesores los penalizaban con no dejarlos participar en las giras internacionales ni subir de rango en las orquestas”.

“Los alumnos tienen miedo a las represalias y acabar con su carrera musical”, afirma Martha, una afamada concertista internacional que todavía tiene el temor de que el régimen actúe contra ella.

Martha cuenta que se resistió a los halagos. Un día el presidente del Sistema, José Antonio Abreu, le dijo que se incorporara a la cúpula del Sistema junto a Gustavo Dudamel hablando bien de las orquestas sinfónicas para ser la bandera del régimen chavista, así conseguiría ser la estrella, los lujos, viajes, todos los privilegios y aplausos del mundo.

“El Sistema lo manejaba una mafia corrupta. No hay ningún tipo de control ni respeto por parte de la directiva del Sistema que ha recibido cientos de millones de dólares de presupuesto y los maestros no tienen nada que comer, viven en la miseria con la crisis económica de la pandemia”, dice Martha que no sufrió de abuso sexual pero sí del abuso y la extorsión profesional.

Los jerarcas chavistas como el extinto Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro, su hijo el Nicolasito, al vicepresidente Delcy Rodríguez y la élite del régimen acostumbran retratarse con los jóvenes de la orquesta uniformados con su chaqueta tricolor o chandal deportivo con la bandera venezolana.

El Sistema es la marca del régimen. “Lo que me preocupa es que después de las denuncias las autoridades no hayan abierto ninguna investigación por la cantidad de delitos cometidos, como el estupro, y ahora se hagan la vista gorda con el pasar del tiempo. Lo peor es la impunidad. Hay que replantear el modelo y corregirlo”, añade Geoff Baker.

De los 60 países que han aplicado el modelo venezolano, solo en Colombia y Guatemala se han dado casos de pedofilia y abuso sexual con los alumnos, añade Baker.

Lisa no aguantó el trauma de los abusos. Tan pronto abandonó el oboe y su carrera musical en el Sistema, estudió psicología y se graduó con honores, pero sigue tratándose con un psicólogo el daño causado que solo con el tiempo y la paciencia podrá superar.

Lisa lamenta que sus agresores sigan viviendo de su prestigio. “Tengo la responsabilidad conmigo y con quienes aún están en riesgo ante estos depredadores de hacerlo. Esta no es solo una experiencia privada, también es un asunto público, colectivo. Es necesario seguir alzando la voz hasta dejar sin posibilidades a estos agresores de usar el poder que detentan para abusar y violentar a otras y otros. No es momento de callar, ya hemos tolerado muchos años de sombra y de silencio”.